…por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde …

Julio Cortázar

21 de mayo de 2013

Veletas
















4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ¿"Parra qué le habrán puesto cabaios"? jaja

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  2. La costumbre de coronar los tejados y torres con veletas se va perdiendo.
    Tal vez porque nos dé igual para donde vaya el viento...
    Un abrazo

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    1. Es así, por eso me llaman la atención. Es un objeto del pasado, artesanal y muy bello en algunos casos.
      Y eso de "ir para donde nos lleve el viento" no siempre está mal, ¿no?

      Un abrazo

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